Divide y con/vencerás
El rey judío Salomón es conocido por su largo y sabio reinado. Demostró sagacidad y un original sentido de la justicia. Es famoso aquel episodio en que dos prostitutas (supuestamente), o más probable: dos viudas emparentadas que se enfrentaban a la pobreza si no podían escudarse en la existencia de un hijo, peleaban por un bebé. Una había perdido a su recién nacido mientras dormía, quizás aplastado, consciente o inconscientemente, por el peso de la madre en la cama. Incontables bebés morían así antaño; los especialistas creen que tras esos fallecimientos se ocultaba muchas veces un infanticidio disimulado. Se culpaba a la inconsciencia del sueño del fatal desenlace. La madre «se deshacía» de su hijo, apaciguando así su conciencia frente a la comunidad. Como fuera, una de aquellas madres perdió al hijo y decidió reclamar como propio al de la otra. Claro que nadie sabía cuál de las mujeres decía la verdad y cuál mentía. Salomón pidió una espada: «Partiré en dos al niño vivo, y os daré una mitad a cada una», sentenció. Una de las mujeres exclamó llorando: «No, señor mío, dadle el niño a esa mujer, y no lo matéis». Así, Salomón supo enseguida que ella era la madre verdadera, que renunciaba a su propio derecho en aras del bien superior de la criatura… La historia viene a cuento en relación a recurrentes noticias que sugieren la posibilidad de que museos españoles sean «descolonizados» (incluso los de prehistoria) para repartir sus fondos por otros países. Aunque España no tuvo exactamente «colonias», sino provincias, virreinatos: partes vitales de la estructura estatal en distintas épocas. El atavismo poco (in)formado sobre el supuesto «colonialismo» español pretende hacer con el patrimonio cultural lo que Salomón propuso como premisa en aras de conocer una verdad judicial. Pero nuestros próceres no son tan sagaces como Salomón: con sus literales deseos de división cultural actúan como falsas matronas negrolegendarias de la cultura hispana, a la que niegan o detestan, pero son coherentes con su filosofía de romper y achicar. Quien divide, convence (a la parroquia destroyer).
