El divorcio aliado
Últimamente y gracias al Sr. Trump los europeos venimos hablando bastante -en el seno de la OTAN- de nuestra autonomía estratégica. Les propongo que juntos exploremos alternativamente este asunto desde otro ángulo: como un proceso de divorcio que se acerca indefectiblemente hacia nosotros. En el doloroso trance de tramitar un divorcio podremos encontrar americanos y europeos más inspiración que con esto de la «autonomía» que evoca una cierta esperanza de conservar algunos lazos operativos.
La OTAN, a la que he dedicado el 60% de mi tiempo activo como almirante, era una organización político militar defensiva para preservar en nuestras naciones el orden liberal y democrático ante un peligro claro y definido. Por iniciativa de su líder fundacional –los EEUU- sus límites geográficos están definidos como los territorios europeo y americano y los espacios marítimos contiguos. Esto era así porque los norteamericanos temían por aquellos tiempos verse arrastrados por los intereses coloniales de algunas naciones europeos. Que ironía que sea ahora Trump el que nos reprocha que no le apoyemos en sus aventuras imperiales. Y esto, tras los largos años en Afganistán e Irak, donde los europeos hemos seguido lealmente su errático liderazgo, no como parte de la OTAN, lo que era imposible, sino en coaliciones por ellos........
