¡Qué risa tía Felisa! |
El sonido de la risa es tan contagioso como universal. / ShutterStock
Me estaba regodeando el otro día contemplando en «You Tube» algunas de esas secuencias tan populares de caídas, tropiezos o encontronazos de las infortunadas víctimas filmadas. La presentación suele ir acompañada de sonoras carcajadas enmarcando la vis cómica del incidente. No faltan tampoco truculentos efectos especiales sonoros, reforzados para recalcar el impacto, ya sea con una farola (¡klonk!), con el suelo (¡katakrok!) o con el agua (¡splash!).
Pero claro, las consecuencias ocultadas de estos percances están muchas veces lejos de ser inocuas: no se cae uno del caballo con la cabeza por delante sin riesgo de desnucarse, ni se levanta alegremente después de una caída en la que acaba empitonado en sus partes blandas por ejemplo al intentar sin éxito salvar un bolardo de un salto.
Si por un momento nos........