Incesantes, homenaje a Eugenio Padorno

El poeta Eugenio Padorno. / LP/DLP

Hay artistas que desarrollan su carrera al margen del tiempo, artistas cuya creatividad continuadamente crece y que suplen la energía de la juventud que constantemente decae con la maestría en la ejecución de los detalles y con la invención de nuevas melodías, atrevidas texturas, novedosos movimientos y exquisitas letras.

Estos artistas van con el correr de su época pero son capaces de adelantarse a su momento y regalar a la humanidad obras en punta de lanza hasta el final de sus días. Son estos artistas los que trascienden la materia y las horas y se codean en el ámbito de los dioses.

En homenaje a la persona y a la obra de Eugenio Padorno quiero celebrar el talento de los artistas cuyo poder no cesa. Porque la vida y la palabra de Eugenio Padorno están hechas tan de siempre como la palabra de Valente o Paz o Vallejo o Gorostiza o su hermano Manuel, y porque es Eugenio de una clase de hacedor de las artes y las letras que escasea y cuya cosecha mejora más allá de la vida y más acá de la muerte; como Kraus, que depuró su arte hasta el final para que resuene hoy mejor día a día, como César, su obra más viva que nunca en esta era de crisis medioambiental, como Bowie en la conmoción física de sus últimas creaciones, como la sonoridad sofocante de un Fripp hiperactivo, de un McCartney aún inspirado, como las coreografías de Carolyn Carlson que a otros la edad obliga a dejar la responsabilidad de ejecutar.

La voz de Eugenio Padorno es la del........

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