Partidos |
Ken Paxton, fiscal general de Texas. / Shutterstock
Cuando ganamos la democracia surgieron dudas. Pensamos que el ejército nos iba a complicar vivir en libertad. Y al tiempo pensamos que los partidos políticos eran un lugar apacible y necesario para la esperanza. Se prorratearon las pérdidas; yo acepto la bandera y tú te comes las autonomías. Todos a practicar concesiones. Las cosas salieron bien, pero en contra de lo previsto, el ejército hoy es timbre de orgullo y los partidos políticos son decepción e indiferencia.
En España algunos partidos se han convertido en una colonia ajena a la sociedad. A veces un ghetto donde se amarra al elefante blanco. Lugares de desarraigo habitados por Fouchés de guardarropía. Si alguien quiere participar en esos partidos políticos encuentra escrito un lema en un mural dentro de la sede: a ver si te........