El margaritazo

El colapso de la vivienda deriva hacia modalidades imprevistas o relacionadas con épocas de insalubridad que considerábamos superadas: desde el retorno a los poblados de chabolistas (los hoovervilles de Las uvas de la ira) al incremento de la construcción ilegal en suelo rústico, pasando por la caravana, el alquiler de cuartos, cuchitriles sin ventilación, casetas de campaña, el cajero automático de un banco... Hasta llegar al caso de Margarita, una mujer mayor extraída a la fuerza de un velero del Muelle Deportivo, bajo la coacción de un dispositivo policial desproporcionado y con la oposición insuficiente de varias plataformas a favor de los sintecho. ¿Manda Donald Trump?

Este episodio para restablecer (o exhibir) la potestad institucional en un amarre (y una porción del Atlántico) constituye un clásico en el escenario de la precariedad habitacional, aunque en tierra. El organismo afectado se acerca con sus agentes del orden intentando no despanzurrar ningún cuerpo, aunque si hay que hacerlo se procede caiga quien caiga y con antidisturbios. Lo deseable es sacar a Margarita o a otro u otra en una especie de envoltorio de plástico de burbujas, untado........

© La Provincia