Muerte en Venecia
Donadl Trump se pronuncia sobbre las tensiones con Cuba / EFE
Más allá del adagio de Gustav Mahler de su sinfonía número cinco y del maquillaje que cae por el rostro del Dirk Bogarde en la hamaca de la playa, en aquella película, tras su frustrado deseo sobre el efebo, inalcanzable, sublime, -lo que parangono con el «poder» para con este artículo- ya como deseo, le lleva al personaje, a la desesperación y a la muerte, en el categórico y sugerente diluir de su maquillaje que como espelma de vela cae al calor de la llama.
Trump y su anaranjado maquillaje, persiguen un éxito anunciado o quizás una fracasada quimera, en una sociedad occidentalizada global en epidemia de frustración, envuelta en la decadencia de principios, derechos o soflamas oportunistas.
Los elementos que configuran la personalidad de Trump tiene como características o se basa en comportamientos tales como: La grandiosidad, se cree superior a los demás, con un ego sobresaliente; necesita de la admiración ajena; tiene falta de empatía, no le importan las necesidades ajenas; conforma un comportamiento manipulador; tiene un trastorno antisocial de la personalidad, caracterizado por la falta de responsabilidad por las consecuencias de sus decisiones; y queda patente su trastorno histriónico por ese exceso de búsqueda de atención y su exagerada emocionalidad. Me pregunto si estos elementos no darían para darle la baja médica a Trump, pues se trata de una persona creída de sí misma, despótica, irreverente, fatua e indolente, impropia de un dirigente en un país democrático. Pido un paso al frente de un psiquiatra.
Me pregunto qué hará cuando el juguete que pende de sus manos se rompa.
Ejemplos: Suecia se ha deshecho de sus bonos del estado americano a lo largo del año 2025. Alemania está pidiendo repatriar las reservas de oro depositadas en Estados Unidos. China practica la venta de bonos al igual que Japón. El dólar deja de ser divisa segura y de referencia, pues cae en los mercados internacionales. Suiza desoye las políticas de bloqueos occidentales y libera los fondos rusos. Bélgica se opone al uso de los fondos rusos allí bloqueados para la financiación de la guerra en Ucrania. Los BRICS se fortalecen e incrementa sus miembros, y ahora, Friedrich Merz, Canciller federal de Alemania llama a Rusia «nuestro gran vecino del norte»; y comienza a solicitar el suministro del gas ruso que tanto ayudó al desarrollo de Europa, y en especial de Alemania; por no hablar de considerar agotada a la OTAN, cuando su principal valedor se desmarca del artículo 5 del tratado cuando tiene la apetencia sobre Groenlandia.
No son pocas las instancias que sobre su mandato están haciendo reaccionar a muchos dirigentes de ambos partidos en Estados Unidos, y a la población, que se manifiesta de forma pacífica y masiva.
No sé si el juguete esta roto, pero se me antoja algo ajado.
Y ante esta situación y con la descripción de la personalidad de Trump, qué podemos esperar de éste que no sea intentar imponer su voluntad de forma agresiva, pues desprecio y desdén ya ha exhibido, manipulará como lo ha hecho con Zelensky o con la primera ministra danesa Mette Frederik, o con las críticas a Macron; Trump caerá en el aislamiento, lo que le llevará a la venganza y a sabotear a quienes le contradigan. De ahí, la necesaria unidad en Europa, donde siempre habrá diferencias, sobre todo con los países del norte.
El desarrollo de los tratados por la UE con terceros países como India, Australia, o el propio Mercosur son una alternativa a la disparatada política de aranceles que impone EE.UU, lo que hará fluir a mercados y reorientará la interdependencia y a la multilateralidad. Hay que hacer de la necesidad virtud.
Habría que orientar las futuras relaciones sin la dependencia del todo hacedor, sin caer en la «reconciliación», recuperando viejos hábitos y sometimientos tras nuevos líderes, pues en el fondo lo que subyace es la supervivencia de estructuras financieras del gasto basado en la industria armamentística, y en la depredación de las materias primas y sus consecuencias medioambientales, con un déficit financiero que les viene lastrando, por esa política de emitir dinero como si de una imprenta se tratase, llenando de libros un mercado que ya no los requiere.
