El diablo al desnudo

El diablo viste de Prada 2

David Frankel y Aline Brosh apuestan por vestir al diablo de Prada. Meryl Streep cuenta con dos horas justas y la ayuda de Anne Hathaway y Stanley Tucci para desvestirlo. Veinte años después llega a la gran pantalla la segunda entrega de la moda, el lujo y las luchas de poder. Éxito de taquilla mundial para un film que encandila mucho más por el vestuario, las pasarelas y la belleza de sus protagonistas que por sus diálogos algo insípidos y carentes de mensaje. Con permiso de Meryl Streep y su maravillosa interpretación en El Diablo se viste de Prada 2, intentaré desnudar a este diablo que hoy llamo frivolidad.

Me voy a la RAE en busca del éxito: “resultado feliz de un negocio o actuación, la buena aceptación que tiene alguien o algo”. Parece que el éxito viene desde afuera, parece que tiene que ver con ese aplauso del público o con grandes progresos en el plano laboral. Si pensamos en personas exitosas nos viene la imagen de futbolistas, artistas, grandes empresarios… Todos ellos reciben la admiración de millones de personas cada día, aprobación que deben mantener a lo largo de los años para seguir en lo más alto. Si........

© La Provincia