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Canarias: ¿empleo sin bienestar?

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Dos trabajadores a las puertas de una obra. / LP/DLP

El mercado laboral en Canarias experimenta tras la pandemia una positiva evolución. Ya lo hemos visto de nuevo esta semana. Las cifras de ocupación mejoran, el número de afiliaciones a la Seguridad Social aumenta y los indicadores macroeconómicos apuntan a una mejora sostenida. Cada vez más lenta, por supuesto.

Sin embargo, este progreso cuantitativo esconde cómo la calidad del empleo condiciona el bienestar de miles de familias en el Archipiélago. Es innegable que se crean puestos de trabajo. Sectores clave como el turismo, la hostelería o los distintos servicios, lideran este crecimiento, reducen las tasas de desempleo y dan oportunidades a colectivos que estaban fuera del mercado de trabajo.

El análisis precisa importantes matices. El empleo se caracteriza por ser temporal o a tiempo parcial y por bajos niveles retributivos. Y eso dificulta la consolidación de trayectorias profesionales estables. El incremento en el número de ocupados no siempre se traduce en una mejora de las condiciones de vida de los trabajadores.

Se trata, en muchos casos, de ocupaciones con baja cualificación, alta estacionalidad y limitada capacidad de prosperar"

Se trata, en muchos casos, de ocupaciones con baja cualificación, alta estacionalidad y limitada capacidad de prosperar"

Entonces, el empleo deja de dar seguridad económica para convertirse en fuente de incertidumbre. Tener trabajo ya no implica contar con estabilidad ni con ingresos suficientes para sostener un proyecto vital. Las actividades que más contribuyen a la creación de empleo suelen ofrecer pocas oportunidades de desarrollo profesional y mejora salarial. Se trata, en muchos casos, de ocupaciones con baja cualificación, alta estacionalidad y limitada capacidad de prosperar.

Ocurre que el mercado laboral se segmenta. Por un lado, trabajadores que disponen de empleos estables, mejores condiciones y posibilidades de promoción. Por otro, un colectivo que permanece atrapado en la precariedad, encadenando contratos de corta duración o desempeñando medias jornadas.

Una empleada de hogar plancha una camiseta. / Europa Press

La consecuencia es que se abre una brecha entre los que alcanzan una posición laboral sólida y quienes, pese a estar empleados, siguen en situación de vulnerabilidad. El fenómeno no solo afecta a la cohesión social, sino que también limita el potencial de crecimiento económico al restringir la capacidad de consumo de una parte de la población.

La falta de incentivos para la formación y la innovación perpetúa el modelo. Sin una apuesta decidida por las actividades de mayor valor añadido resulta difícil revertir la dinámica y avanzar hacia un mercado de trabajo más equilibrado y sostenible.

La imposibilidad de proyectar un futuro con cierta certeza genera estrés, ansiedad y una sensación de fragilidad que también afecta a sus familias"

La imposibilidad de proyectar un futuro con cierta certeza genera estrés, ansiedad y una sensación de fragilidad que también afecta a sus familias"

Esta realidad trasciende el ámbito laboral y se proyecta sobre la vida cotidiana de los canarios. La inseguridad en el empleo condiciona todo, desde la planificación de gastos hasta la posibilidad de ahorrar o acceder a una vivienda. La incertidumbre sobre la continuidad de los ingresos dificulta la adquisición de compromisos financieros a largo plazo, como una hipoteca, y obliga a a adoptar estrategias de consumo prudentes. La situación repercute en el conjunto de la economía al limitar la demanda interna.

No quepa duda tampoco de que la inestabilidad laboral tiene efectos sobre el bienestar emocional. La imposibilidad de proyectar un futuro con cierta certeza genera estrés, ansiedad y una sensación de fragilidad que afecta a los trabajadores y a su entorno familiar. Jóvenes y hogares con menos recursos son los más expuestos.

En última instancia, la precariedad laboral compromete la cohesión social. En sociedades como la nuestra, que presumen de madurez y modernidad no basta con crear empleo; es imprescindible garantizar que cada puesto de trabajo ofrezca oportunidades reales de progresar.

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