Secuestro silencioso

Imagina una telaraña sedosa, compleja, fascinante a la luz. Un prodigio de ingeniería natural en el que el insecto, atraído por su brillo, se posa para admirarla y, antes de darse cuenta, queda atrapado. Sus hilos, tan finos, son ahora barreras fatales. Esta imagen, es ejemplo de nuestra relación con las pantallas que son creaciones brillantes, útiles, divertidas, que tejemos en el salón, en el bolsillo, en la habitación y un día, nos hacen descubrir que somos el insecto inmovilizado, viendo pasar la vida real a través de una malla informativa.
Conocí a un muchacho de 14 años, inteligente, curioso; su padre, un hombre ocupado, vio en la última consola de videojuegos la solución perfecta, un dispositivo moderno en casa. Al principio, era........

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