Palabras y opiniones impecables
No deja de llamarme la atención la facilidad con la que frecuentemente se emiten opiniones o juicios. Acerca del tema ya me había referido en una columna anterior y por favor me excusan los lectores, pero creo que el asunto merece ser revisado de nuevo. Se me ocurre pensar que eso de andar opinando de todo es una costumbre muy arraigada en nuestra cultura, lo que hace que en muchas ocasiones lo hagamos casi de manera automática, sin conciencia de todo lo que ello implica.En relación con las implicaciones, hace unos meses Fernando Alonso Ramírez escribía algo como que opinar era una forma de desnudarse, de exponerse y de exponer su intimidad, al compartir el criterio personal con todo su alcance, pero también con sus limitaciones y en función de ello, es de alguna manera un ejercicio de responsabilidad y de pronto, hasta de valentía.........
