La política: rabias, temores, odios y códigos binarios |
La política ha sido siempre un terreno de amores y odios, de maniqueísmo en el que los que se agrupan en el partido A son enemigos de los del partido B, y cada cual se percibe como bueno y los demás son malos. La democracia, ante todo, pretende que estas animadversiones y disputas se moldeen y pulan, para básicamente evitar la violencia y permitir la coexistencia de todos. Pero no siempre logra su cometido y en ocasiones los políticos, gobernantes y ciudadanos derrumban los diques de la civilidad, o sea las instituciones, y ese desborde se traduce en muerte y destrucción, como en las guerras civiles. Un ejemplo palmario de nuestra historia es el período de la violencia conservadora-liberal a mediados del siglo pasado, que en número de pérdida de vidas (entre 200.000 y 300.000) y degradación de la dignidad humana llegó a niveles........