De piedras blancas al tarjetón
Hoy entramos a un cubículo, marcamos un tarjetón y lo depositamos en una urna. Parece un gesto simple, casi rutinario. Pero votar no siempre fue así. De hecho, durante la mayor parte de la historia de la humanidad, votar fue un privilegio extraño, limitado o inexistente. Por ello, quienes hoy venden su voto no cometen una simple falta: contribuyen a erosionar el alma misma de nuestra sociedad libre. En la antigua Atenas, cuna de la llamada Democracia ateniense, los ciudadanos decidían a mano alzada en la plaza pública. A veces utilizaban piedras blancas o negras para expresar su posición. Pero “ciudadanos” no eran todos: quedaban por fuera mujeres, esclavos y extranjeros. Fue un comienzo audaz, aunque profundamente restringido. En la........
