¡Cerrado por falta de estudiantes!

Persiste en Colombia la preocupación por la disminución del número de nacimientos en la última década. Mientras que en el 2015 nacían, en promedio, 55.083 bebés mensualmente, para el 2025 la cifra se redujo a 34.839 nacimientos por mes; la tasa de fecundidad nacional pasó de 1,7 hijos por mujer en el 2015 a sólo 1,1 en el 2024. Esto significa 20.244 nacimientos menos cada mes. Pero el promedio de Manizales resulta igualmente impactante, pues mientras que en el 2015 nacían mensualmente 828 bebés, para el 2025 esta cifra se redujo prácticamente a la mitad, situándose en 442 nacimientos mensuales. Y lo peor, la tasa de fecundidad de Caldas en el 2024 es la más baja en todo el país: 0,7. ¿Qué está pasando? La verdad es que hay consenso entre demógrafos y analistas. Y son varias las razones que llevan a las mujeres (…y a las parejas) a aplazar o descartar la posibilidad de tener hijos, entre ellas el mayor acceso a la educación sexual, las variadisimas opciones de planificación familiar y quizás la más relevante, las mayores posibilidades que tienen hoy las mujeres para acceder a más y mejores empleos. Y súmele a lo anterior el creciente ‘costo de vida’ que hace que la juventud se decida más bien por un gato o un perro. Completamente respetable. Pero más allá de las razones que explican la reducción del número de nacimientos en Colombia (…y en el mundo), lo que debe ponernos en alerta son sus consecuencias. Y no vayamos muy lejos. Ahora que ‘está en boga’ el caos de la reforma pensional, sobrada razón les asiste a los críticos que argumentan que en 20 años el sistema público de pensiones colapsaría, pues cada vez sería menor el número de cotizantes, lo que haría insuficiente el dinero para pagarles las pensiones a los jóvenes que hoy aportan. Ahora bien, existe otra consecuencia que ya empieza a hacerse evidente y sobre la cual quiero llamar la atención. Atérrese: sólo entre el 2019 y el 2024 se cerraron en Colombia 6.263 colegios, 60% públicos y 40% privados. Así se desprende de un informe publicado por el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana. Y eso que aún falta por consolidar la información del 2025, pero versiones preliminares dan cuenta de que sólo en Bogotá, cerraron sus puertas 35 colegios. La caída de la natalidad trae como consecuencia menor número de estudiantes y por supuesto de matrículas, lo que desemboca en problemas financieros que en muchos casos llevan al cierre de instituciones educativas. Y ni qué decir del famoso “homeschooling”, o educación en casa, que cada vez toma mayor fuerza y que agrava el problema. Colombia está apagando las luces de más de 6.200 colegios, no por falta de recursos ni de voluntad, sino por algo más silencioso e irreversible: la falta de estudiantes. Por ello, ese letrero simbólico que hoy cuelga en miles de instituciones educativas de nuestro país, ¡Cerrado por falta de estudiantes!, se convierte en la imagen de una sociedad que envejece a pasos agigantados y no parece darse cuenta.


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