No hay más ciego…
A propósito de una columna publicada recientemente en el periódico de casa, pienso que la mayor responsabilidad que le atañe a quien se dirige a la opinión pública, para coadyuvar en la formación de una postura civilizada sobre asuntos de interés ciudadano, es informarse y verificar que todo lo dicho se atiene rigurosamente a la verdad. Lo contrario puede invalidar o minar la credibilidad de su argumento, amén del daño que pueda ocasionar a todos aquellos a quien ha dirigido su reflexión o su diatriba.
Independiente de la visión que se tenga de las cosas, forzarlas para redondear una idea además de truculento es un irresponsable acto de prestidigitación.
Combatir con argumentos torpes, vacíos o con poca e inexistente información, los esfuerzos de entidades que luchan a “brazo partido”, para........
