OASIS

Saluda cada día con un corazón rebosante de amor, de dicha y gratitud, por el hecho de estar vivo.

Feliz quien ve la belleza, la alegría y la armonía a su alrededor, y sabe apreciarlas al máximo.

Feliz si reconoces a Dios en todas las cosas, en todas las personas, y das gracias por todo.

El júbilo es como una piedra lanzada en el medio de un estanque; las ondas se expanden.

Lo hacen hasta los extremos más lejanos y del mismo modo se expande el amor.

El amor y la gratitud llevan alegría a todo aquello con lo que entran en contacto en su trayecto.

El amor es un bálsamo curativo que sana todas las heridas, todos los daños, todas las penas.

Unido a Dios, ama lo que se puede amar y lo que parece imposible de amar.


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