Un espejo de nuestra (in)capacidad empresarial |
Caminar por Manizales suele ser un ejercicio de orgullo geográfico. Sin embargo, hay una ciudad que no vemos, una que se entierra diariamente en el relleno sanitario La Esmeralda. Allí, lo que llamamos despectivamente “basura” es en realidad un inventario de oportunidades perdidas. El dato es frío y preocupante. A pesar de los esfuerzos, en el 2024 el aprovechamiento de residuos en la ciudad apenas alcanzó el 6,8% según cifras de Emas by Veolia. Aunque es una cifra histórica comparada con el bajísimo 0,6% del 2016, sigue siendo un síntoma de un sistema que todavía no entiende que el relleno sanitario tiene un tiempo de vida.
Emas ha sido insistente. Al relleno de La Esmeralda le quedan, en el mejor de los escenarios, 20 años de vida. Si no cambiamos la forma en que consumimos y........