Once Caldas: Dayro abrió la puerta...

Primer tiempo, balón sin aire, fútbol sin vuelo. Motor apagado, futbolistas a la deriva. El afán por domesticar el balón, terminó por asfixiar el juego.

Poco o nada para mostrar entre un equipo rústico, típico de la B- El Cúcuta, local- y el Once, distante de su ensamblaje, con largas distancias entre el proyecto y el éxito.
Con el pito Matorel, tan flojo siempre, un tiro al aire.

Los problemas surgieron en la alineación. ¿Beltrán?, ¿Zuleta? ¡Por Dios! Esta vez no estuvieron.
Equipo sin marca, con repliegues........

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