Manizales: orgulloso por su agua y complicado por el saneamiento

Históricamente, los manizaleños nos hemos sentido muy orgullosos de la calidad de nuestra agua. No tenemos ningún temor de tomarla directamente de la llave, sin necesidad de filtros. En materia de suministro de agua potable, la ciudad se encuentra hoy sin mayores sobresaltos.El consumo promedio se mantiene aproximadamente en 850 litros por segundo, una cifra que no ha tenido variaciones significativas en los últimos años. Esto obedece a que, si bien la ciudad ha crecido tanto en la zona urbana como en la rural, la comunidad ha tomado una verdadera conciencia sobre el consumo responsable.Además, es clave destacar las labores de conservación: se han mantenido más de 5.000 hectáreas forestales en las cuencas de la ciudad y se continúa con la compra de predios para garantizar la preservación. Gracias a ésto, el caudal se mantiene estable incluso en temporadas de fuertes veranos. Asimismo, Aguas de Manizales ha mejorado sus indicadores de pérdidas: mientras el promedio nacional ronda el 40%, en nuestra ciudad es menor al 25%. Se han perfeccionado los equipos de monitoreo y se han mitigado riesgos de vulnerabilidad, como los derrumbes presentados en el 2011. Actualmente, la empresa atiende las demandas de sectores rurales como El Rosario, por las nuevas urbanizaciones proyectadas allí.Con respecto al saneamiento de las aguas negras, la realidad es otra. Al igual que gran parte del país, nos encontramos en una situación que parece de la época de la colonia: las aguas llegan directamente a las quebradas y ríos sin ningún tratamiento.Existe un fallo jurídico del año 2008 que exige a Manizales y Villamaría la construcción de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR). Aunque se han realizado varios intentos para cumplir esta orden, los logros son escasos. Se puede decir que las administraciones de Octavio Cardona y Carlos Mario Marín lucharon por sacar adelante la construcción de la PTAR, lamentablemente al contratista, por incumplido, se le tuvo que liquidar el contrato.Con respecto a ese contrato, la presente Administración ha centrado sus esfuerzos en dos frentes: recuperar el dinero del anticipo e instaurar las demandas correspondientes contra el contratista por incumplimiento. Hay que recordar que la propuesta original buscaba atender el Distrito Sur, que recoge el 45% de las aguas negras de la ciudad. Ahora, el enfoque de Aguas de Manizales apunta a un rediseño de la planta, que permita su construcción y funcionamiento por etapas, según lo requiera el volumen de agua, y avanzar en la construcción de más colectores de conducción.El reto financiero es enorme. La Planta puede costar $180 mil millones, recursos que requieren necesariamente el apoyo de la Nación, que lamentablemente se tenían dispuestos para el contrato fallido y que va a ser muy difícil recuperar. El municipio no tiene capacidad económica para construir la obra. Además, la operación tiene un costo que impactaría la tarifa de agua, lo que requeriría un apoyo de la Administración y una sensibilización a la comunidad de la importancia de la planta Por ello, la Alcaldía estudia la posibilidad de que la Planta se construya vía concesión. La diseña, la financia, la construye un privado y se paga en un horizonte de tiempo. Propuesta interesante, pero hay que estudiarla con cuidado. El modelo no es habitual en el país y requiere revisar los costos que se le trasladarían a los usuarios, evitando que estos lleguen a ser insostenibles.


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