El viacrucis de la tiza: Nueva Esparta y el calvario de la dignidad humana, por Rosa María López de Marín

1 La estación del desprecio: La palabra exacta es desmantelamiento. Escribo estas líneas con el corazón compungido, no solo por la indignación, sino por el dolor profundo que nace de observar cómo se desvanece el derecho a la lucidez.

El artículo de hoy es sobre el rescate del magisterio, de la dignidad del maestro golpeada por la fuerza de una marea implacable. Lo vivido el pasado jueves 9 del presente mes no fue una protesta común: fue un viacrucis que se inició en la Casa del Maestro en La Asunción el Miércoles Santo, donde los líderes sindicales organizaron una asamblea y posteriormente realizaron el Viacrucis por la Dignidad, comparando su miseria con las estaciones de la Pasión de Cristo. Este jueves, el Estado respondía con la misma moneda de hace dos mil años: hostigamiento y soberbia. Los líderes gremiales en la isla son claros: ante la falta de respuestas satisfactorias, el conflicto no se apaga, se agiganta. Este calvario tiene cifras que queman: según mi investigación, la cesta básica ruge por los $645, mientras el docente venezolano sobrevive con un salario base de apenas $2. Es una aritmética de hambre donde el 0,3% de cobertura salarial representa una sentencia de muerte lenta.

2 El asalto al bolsillo y el hostigamiento en el asfalto

Como si el sueldo de hambre no fuera suficiente castigo, el mismo jueves el destino —o la indolencia— asestó otro golpe: el aumento del transporte a 300 bolívares. Un docente no percibe hoy lo suficiente ni para costear........

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