Venezuela: liderazgo, seguridad y perseverancia en la hora decisiva, por Rafael Veloz |
Por estos días, Venezuela vive una coyuntura excepcional. En enero de 2026, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, expuso un plan estructurado en tres fases para acompañar la transición tras la captura de Nicolás Maduro. El énfasis inicial —estabilización y control— no coloca de inmediato el foco en elecciones, sino en evitar el colapso institucional y social, garantizar seguridad territorial y cortar las redes criminales que durante años secuestraron al Estado. La segunda fase apunta a la recuperación económica y la apertura energética; la tercera, a una transición política sustentada en reconciliación nacional y liberación de presos políticos.
Esta secuencia no es caprichosa. Quienes conocen procesos de posconflicto saben que sin seguridad no hay derechos que perduren; sin instituciones mínimamente funcionales, la democracia se vuelve frágil. Sin embargo, hay un punto que no admite dilación moral ni política: la liberación inmediata y plena de todos los presos políticos. La existencia de detenidos por razones de conciencia es, por definición, una de las señas más evidentes del terrorismo de Estado. Desmontar el narco–Estado comienza por devolver la libertad a quienes fueron encarcelados por pensar........