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Rafael Quiroz Serrano: Las sanciones y la encrucijada de PDVSA

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16.05.2022

Antes de la aprobación de las sanciones estadounidenses, que comenzaron con Obama en 2015, a la comercialización de las exportaciones petroleras venezolanas en enero 2019, la producción anual promedio de crudo de PDVSA, según fuentes secundarias reportadas por la OPEP, fue de 1.5 MMB/D en 2018, lo cual reflejaba una baja con respecto al nivel alcanzado en 2015 cuando se situó en 2.654.000 B/D producto de la declinación en la inversión, abandono de la infraestructura, interrupciones eléctricas y en particular caída de los taladros activos. Pero cabe destacar que la caída de la producción se mantuvo permanente desde 2005 hasta mayo del 2020, hasta un mes después de haber asumido la presidencia de la casa matriz Argenis Chávez.

A partir de 2019, las sanciones que le impidieron a PDVSA una comercialización internacional fluida acarrearon un retroceso en la producción hasta 792.000 B/D, pues tenía que evitarse un desbordamiento de inventarios dada las limitaciones de capacidad que hay en los terminales de almacenamiento. Este desplome se acentuó por la pandemia del Covid 19 y, al profundizar las sanciones de la Administración Trump en 2020. Se paralizaron, por ello, las operaciones de los socios de PDVSA en las empresas mixtas, y se centró la producción solo en el esfuerzo propio de la empresa estatal y la asistencia técnica de socios menores atraídos por la Ley Antibloqueo.

En 2020 la producción promedio anual de PDVSA tocó su menor nivel en 500.000 B/D y en 2021 hubo un ligero repunte hasta 550.000 B/D, gracias, principalmente, al convenio de intercambio de producción por condensados firmado con la empresa petrolera estatal iraní que le permitió recibir diluentes y subir la producción de crudo extrapesado en la Faja del Orinoco (FO).

En este resultado también incidió el fuerte repunte de los precios del petróleo, lo cual aligeró las exportaciones al estimular una comercialización a la sombra más activa. Esto permitió evadir el rigor de las sanciones estadounidenses, las cuales fueron aplicadas con cierta largueza por parte de la Administración Biden, en comparación con el gobierno de Trump.

Efectos de las sanciones a PDVSA

Vale mencionar que en junio 2020 se registró el menor nivel de producción petrolera en más de 60 años, al quedar en 336.000 B/D, siendo en abril 2021 la lectura más baja experimentada en ese año con 481.000 B/D.

El convenio con Irán permitió una recuperación un poco más sostenida de la producción en el segundo semestre de 2021, hasta el punto de reportarse un crecimiento puntual de poco más de 1 millón de B/D en diciembre. Sin embargo, el estancamiento en torno a un rango entre 600 y 700.000 B/D en lo que va de 2022, refleja problemas de capacidad de producción e incluso de perdida de potencial de producción que obstaculizan avanzar firmemente hacia mayores volúmenes, incluso en los bloques de la Faja del Orinoco (FO) que puedan ser sostenidos sin que medie en ellos una inversión importante que signifique reactivación de taladros, actualmente en cero, y programas de recuperación secundaria de pozos, con la participación de los socios extranjeros, tanto las empresas petroleras como Chevron, ENI y Repsol, así como las prestadoras de servicios en campos como Schlumberger, Weatherford, Baker and Hughes y Halliburton.

En este sentido, no sorprendería que la producción petrolera de PDVSA pudiera retroceder nuevamente hasta niveles por debajo de 600.000 B/D habida cuenta que se enfrentan problemas de comercialización en China, al preferir los clientes de ese país el crudo ruso (de mejor calidad que el nuestro) al empezar a ofertarse con un gran descuento a raíz de las sanciones a Rusia........

© La Patilla


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