Miguel Mendez Fabbiani: La implosión militar |
La doctrina militar estadounidense ha experimentado una metamorfosis paradigmática, orientada recientemente hacia la sustitución de regímenes proxys alineados con Rusia, China, Irán, Cuba o Corea mediante intervenciones militares de Fuerzas Especiales que prescinden los despliegues terrestres masivos de antaño (Vietnam, Irak y Afganistán).
Esta estrategia, caracterizada por su prolepsis inherente, la componen micro guerras preanunciadas con toda antelación para maximizar el efecto disuasorio, dónde se articulan fases mediáticas y tácticas, evitando escrupulosamente cuantiosas bajas militares que exijan complejas justificaciones ante la opinión pública votante.
La guerra psicológica diaria, la movilización escalonada de activos navales, los vuelos rasantes de bombarderos estratégicos en los límites territoriales, las negociaciones secretas de advertencia y, culminantemente, el impacto furtivo nocturno, operación especial destinada a decapitar al régimen.
Este marco teórico conforma el nuevo arsenal táctico del Pentágono para la consecución de objetivos geopolíticos, obviando las vicisitudes de conflictos bélicos prolongados, las bajas innecesarias y las complicaciones de prolongadas ocupaciones territoriales imposibles.
El contexto panorámico actual revela un deterioro absoluto en el apresto operacional de la tropa profesional y la alistada chavista, donde la penuria alimentaria en los cuarteles venezolanos se erige como un flagelo evidente, exacerbado por la inexistencia de beneficios laborales tales como el Seguro de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM) y el más elemental acceso a viviendas militares dignas.
La inoperancia de los sistemas de combate rusos, obsoletos y pésimamente mantenidos, se conjugan con una epidemia de baja moral entre los efectivos, quienes exhiben (con toda razón)........