Amelia Earhart en Venezuela: la escala de la aviadora que desapareció en el fin del mundo, por Luis Alberto Perozo Padua

Mucho antes de convertirse en leyenda, la piloto norteamericana descendió en Caripito, una ciudad petrolera del oriente venezolano donde la modernidad aterrizó entre selvas, tanques de crudo y pistas de concreto

La tarde del 2 de junio de 1937 cayó pesada sobre Caripito. El aire olía a gasolina refinada, humedad de selva y metal caliente. Desde los muelles del río San Juan se divisaban las torres de almacenamiento de la Standard Oil Company, brillando bajo el sol oriental como enormes cilindros de plata plantados en medio de la vegetación monaguense. Obreros venezolanos y antillanos caminaban entre tuberías y hangares mientras el ruido de motores industriales se mezclaba con el canto áspero de las aves tropicales.

Entonces apareció el avión.

Primero fue apenas un destello sobre las montañas. Después, una silueta plateada cortando el cielo de Venezuela. El Lockheed Electra 10-E descendió lentamente hasta tocar la pista del aeropuerto de Caripito, uno de los más modernos de América del Sur en aquel momento. A bordo viajaba Amelia Earhart, la mujer más famosa del aire, acompañada por su navegante Fred Noonan.

Nadie en aquel poblado petrolero podía imaginar que esa mujer de pantalones claros, mirada firme y sonrisa cansada terminaría convertida, apenas un mes después, en uno de los mayores misterios del siglo XX.

La mujer que perseguía el horizonte

Amelia Mary Earhart nació el 24 de julio de 1897 en Atchison, Kansas, Estados Unidos. Estudió inicialmente en la Hyde Park High School de Chicago y posteriormente cursó estudios en la Universidad de Columbia, aunque abandonó la carrera para dedicarse a la aviación. Su formación como piloto comenzó en California, donde tomó lecciones con la pionera Anita “Neta” Snook, una de las primeras mujeres instructoras de vuelo del mundo. Desde entonces, Earhart convirtió el cielo en su territorio natural.

Amelia Earhart tenía entonces 39 años. Ya había cruzado el Atlántico en solitario y se había transformado en símbolo mundial de la aviación moderna. En 1937 intentaba completar la hazaña definitiva: dar la vuelta al mundo siguiendo una ruta ecuatorial de casi 47 mil kilómetros.

Había partido de Miami el 1 de junio. Después de una escala en San Juan de Puerto Rico, el Electra tomó rumbo hacia........

© La Patilla