La abogacía se puso de acuerdo: de la renovación del Tribunal a la reconstrucción del sistema por Rafael Veloz García @rafaelvelozg
La renovación del Tribunal Supremo de Justicia ofrece una oportunidad, pero encierra también un riesgo: confundir la renovación de personas con la transformación de las instituciones. La historia demuestra que sustituir funcionarios no transforma necesariamente el sistema. Por eso la discusión nacional debe avanzar desde la pregunta de quiénes serán los nuevos magistrados hacia otras tres: qué sistema recibirán, cómo funcionará ese sistema y cómo sabremos, dentro de un año o mediano plazo, que verdaderamente cambió.
Tres niveles de reforma
Las propuestas que la abogacía viene formulando pueden ordenarse alrededor de esas preguntas. El primer nivel responde a quién recibe la justicia: postulaciones abiertas, selección por mérito, transparencia de credenciales y una novedad importante: audiencias públicas, transmitidas y documentadas, en las que los candidatos finalistas expliquen su concepción de la independencia judicial, su trayectoria y sus eventuales conflictos de interés. No para interrogarlos políticamente ni para exigirles compromisos sobre casos futuros, sino precisamente para lo contrario: comprobar que entienden que un magistrado no representa al sector que lo postuló ni al gobierno de turno. Una magistratura no es una representación política; es una responsabilidad constitucional.
El segundo nivel responde a qué justicia recibe: el inventario de pasivos judiciales y de derechos humanos, las decisiones internacionales incumplidas, las víctimas pendientes de reparación, en especial los presos políticos y los casos extraordinariamente prolongados.
El tercer nivel, el que quiero destacar hoy, responde a cómo evitamos repetir lo pasado. Porque cambiar personas sin conocer los pasivos puede significar heredar los problemas; y conocer los pasivos sin cambiar las instituciones puede significar repetirlos.
Lo que hace falta para que no vuelva a ocurrir
Algunas medidas deben establecerse a lo interno del TSJ, pero también a lo que viene: la transformación del Poder Judicial insertando a jueces por concurso, pues más del 90 % actualmente son........
