Dos muertes, una misma herida: por José Luis Farías |
Aún no ha cesado el estupor por el asesinato de Víctor Hugo Quero Navas, cuando el país recibe la noticia de la muerte de su madre, Carmen Navas. Ochenta y dos años de una vida que no se rindió ante la indolencia del régimen, sino que le torció el brazo a la dictadura hasta obligarla a confesar lo que durante más de un año le fue negado: que su hijo estaba muerto, sin oír supuesto aceptar que fue asesinado a manos del gobierno.
No es posible........