Antes y después del 3 de enero: Venezuela en plena metamorfosis, por José Gregorio "El Gato" Briceño

Es comprensible que en un país que lleva años sometido a la total oscuridad, en todos los sentidos de la palabra, cualquier cambio parece sospechoso, nos mal acostumbramos al maltrato y la esperanza parece una trampa. Es lógico desconfiar cuando te han humillado tantas veces, pero hay una diferencia entre la prudencia inteligente y el pesimismo que ya no distingue entre lo que sigue igual y lo que auténticamente cambió. En esta metamorfosis Venezuela no está donde quiere estar, eso es verdad, pero tampoco está exactamente donde estaba. Y esa distancia, aunque parezca pequeña, importa. El desespero es humano y comprensible, sobre todo cuando el bolsillo duele y el futuro no se ve claro, pero el desespero sin memoria es peligroso porque hace creer que nada ha cambiado cuando en realidad algunas cosas si han cambiado. No todo, no lo suficiente, no tan rápido como quisiéramos, pero algo se movió y ese movimiento tiene consecuencias que vale la pena nombrar sin triunfalismos pero también........

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