¿Existe la propiedad invisible? La riqueza que podríamos estar compartiendo sin saberlo, por Dayana Cristina Duzoglou Ledo |
Cada época parece encontrar su propia definición de riqueza. Hubo un tiempo en que la tierra concentraba buena parte del poder económico. Más tarde llegaron las fábricas, la industria y los recursos naturales. El petróleo terminó convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas del siglo XX. Hoy, mientras la inteligencia artificial, Blockchain y otras tecnologías transforman la economía global, empieza a surgir una pregunta, nueva. Distinta.
No tiene que ver únicamente con algoritmos, centros de datos o innovación tecnológica. Tiene que ver con algo mucho más antiguo: la propiedad.
¿Quién tiene derecho a la riqueza producida por la información?
La pregunta puede parecer extraña porque todavía pensamos en la riqueza como algo que ocupa un lugar físico. Una vivienda tiene propietario. Una empresa tiene propietario. Un terreno tiene propietario. Sin embargo, buena parte del valor económico que se genera actualmente no está concentrado en un espacio concreto. Está disperso entre miles de millones de personas.
Quizás por eso cuesta tanto reconocerla. A diferencia de una vivienda, una fábrica o un terreno, esta riqueza no puede verse ni tocarse. Tal vez estamos frente a una nueva forma de propiedad invisible.
Hace apenas unos años habría parecido exagerado afirmar que una fotografía, una búsqueda en internet o una conversación digital podrían convertirse en activos de enorme valor económico. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió. Algunas de las empresas más poderosas del planeta han construido gran parte de su ventaja competitiva sobre algo que durante mucho tiempo parecía irrelevante: la información.
Lo llamativo no es solo la cantidad de datos que........