El límite que no quieren ver, por @ArmandoMartini
Hay momentos que la política deja de ser un juego de cálculos, un ejercicio protocolar de diplomacia y se convierte en una carrera para enfrentar la fuerza indómita, desbordante del disgusto ciudadano, y agotamiento de una sociedad. Venezuela entró en ese instante. No mañana. Ahora. Y quienes deben tomar decisiones siguen actuando como si hubiera margen para la displicencia, dilación y arreglo entre cogollos.
Las crisis no anuncian su punto de quiebre. Llegan. Y cuando lo hacen, la política no conduce los acontecimientos, apenas intenta alcanzarlos. Venezuela atraviesa una transición compleja de comprender, sin libreto ni horizonte definido, con el colapso económico y la asfixia autoritaria, más el rugido aterrador de la tierra que evidenció la fragilidad de un país sostenido con alfileres. Y quien pretenda construir estabilidad con arreglos que el pueblo no conoce, no consintió y no reconoce como propios. Es edificar sobre arena movediza y llamarlo cimiento.
En Venezuela, coexisten dos realidades que se repelen con una violencia que los comunicados no pueden maquillar. Quien administra las ruinas del Estado gobierna en un equilibrio........
