Abraham Sequeda: Poder disruptivo versus corrupción |
La propuesta es simple: dos fuerzas que actúan con motivación y origen propio. La segunda no busca, por su naturaleza, reivindicar algún principio democrático, de libertades ciudadanas o prosperidad económica; la primera, en este caso, intenta desaparecer las consecuencias más nefastas, aunque no sea esa siempre su finalidad.
La comparación es exacta y no admite equivalencia, ya que la referencia histórica lo indica de esa forma. Aquí el ejercicio consiste en contrastar la capacidad de cada una para destruir poblaciones, someter al enemigo o restaurar el Estado de derecho. Con esta descripción no se pretende glorificar acciones particulares o ideologías, sino reconocer la naturaleza de la reacción frente a la fuerza.
El 6 de agosto de 1945 se ejecutó una acción de poder disruptivo sin precedentes, sobre Hiroshima. Tres días después, un segundo despliegue de fuerza militar sobre Nagasaki marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial. Para finales de ese año, las víctimas se contaban por cientos de miles, sumando aquellas por el impacto directo y secuelas de la radiación.
Hasta ese momento, para mantener el esfuerzo de guerra, los japoneses recibían raciones de apenas........