Tocar fondo |
Ni en los tiempos del paramilitarismo se sentía en Norte de Santander y en Cúcuta el ambiente de degradación social y de resignación abandonada ante hechos abrumadores cuyo remedio parece escaparse a lo que es posible para quienes los sufren, y ante los que apenas la resignación a soportar su pesada carga parece ser la salida.
¿Quién iba a pensar que de repente, en cosa de una década, entre 2016 y 2026, aparecieran 200.000 nuevos cucuteños extremadamente pobres? Mal contada, es lo que ha crecido nuestra población por cuenta de la migración venezolana, de la que Cúcuta retuvo la parte menos calificada, menos productiva, más problemática y que con mayor apremio demanda bienes públicos de por sí muy escasos, como atención médica, educación, infraestructura y servicios públicos para no hablar de vivienda y empleo. ¿La solución? Ninguna distinta a adoptar esa población, hacerla cucuteña, servir........