Pobreza que cae, estructuras que permanecen |
“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, escribió Lampedusa. La frase, lejos de ser una ironía literaria, parece describir con precisión el caso de Norte de Santander: la pobreza multidimensional cae, los indicadores mejoran, pero el núcleo que la reproduce (la informalidad y el rezago educativo) permanece intacto. El departamento entre 2018 y 2025 redujo su pobreza multidimensional de 29,5 % a 13,3 %; una caída de 16,2 puntos porcentuales que, en cualquier lectura superficial, podría interpretarse como un gran dato. Y, sin embargo, la pregunta relevante no es cuánto hemos mejorado, sino qué tan profundo ha sido ese cambio.
La convergencia con el promedio nacional es evidente; la brecha pasó de 9,9 a 2,6 puntos porcentuales, es decir, nos acercamos al país. Pero acercarse no es lo mismo que transformarse; y ahí es donde el optimismo estadístico empieza a tambalearse. La reducción del indicador no ha estado liderada por cambios estructurales en el mercado laboral o en la educación, sino por mejoras en........