Octubre…en las cuentas de un rosario
Los vecinos de Jerusalén se asomaban en las tardes a ver pasar la brisa, escuchar los cantos de los pájaros y pasear por una calle donde, en una casita sencilla, una doncella hilaba sueños en su telar, al lado de la ventana.
Así la encontró el Espíritu Santo en un crepúsculo -de esos hermosos de octubre-, cuando el ocaso convoca un manojo de atardeceres y surgen lunas sonrientes y bonitas, para congregar a las familias en torno a la........
