Epopeya de escritorio |
El pasado martes 3 de febrero, el Salón Oval de Washington fue el escenario de un choque de trenes que terminó en un inesperado "arrunchis" diplomático. La tan esperada reunión entre Donald Trump y Gustavo Petro duró dos horas; un tiempo récord donde, al parecer, pasaron del insulto al idilio. Aunque muchos vaticinaban que la relación histórica se iba a "ir al traste", el comportamiento de ambos sugirió que, entre bomberos, no se pisan la manguera. Petro, en su papel de eterno candidato —porque en Colombia ya no sabemos si gobierna o si sigue recolectando votos para una reelección en cuerpo ajeno—, logró que la tensión se transformara en un guiño de aliados.
En el tire y afloje de la charla, abordaron los........