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Un pequeño bit rebelde

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05.08.2026

Ser escritor y apellidarse Doctorow al tiempo no es para nada sencillo. Particularmente por culpa de las odiosas comparaciones que serán, lo quieras o no, inevitables y te forzarán a vivir para siempre a la sombra del fabuloso E. L. Doctorow. El padre de la inmortal “Ragtime” (así es, tanto el laureado musical del Lincoln Center como la clásica película de 1981 están basadas en un libro) y aspirante a la gloria de un doble Pulitzer, reservada para unos pocos, con “Billy Bathgate” (1990) y “La Gran Marcha” (2006), es un titán de las letras norteamericanas que te eclipsará allí donde vayas hasta que seas capaz de superarle (si lo logras, claro) y te acompañará, lomo contra lomo, en las vitrinas de todo el planeta por los siglos de los siglos, cual compañero alfabético de viaje por el resto de la eternidad.

Pero nada de esto parece........

© La Opinión