Baches de intrascendencia
Tenemos que ser francos, los prólogos no le importan a nadie. En mi caso personal pierdo muchísimo el interés cuando se nota que están cumpliendo meras funciones de relleno con la intención de hacer más volumétrico el ejemplar (sí, las estoy mirando a ustedes, Ediciones Conmemorativas de la Real Academia Española).
Bien pueden tratar sobre disertaciones interesantísimas relacionadas con la novela o la vida del escritor en cuestión, algunos son prácticamente tesis filológicas complejas que por sí mismas podrían ser ensayos con singularidad, pero como en la mayoría de los conciertos, nadie va para ver al telonero por muy bien que toque (con todo respeto al gremio de teloneros, claro). Todos pagamos la entrada para ver al artista principal y lo demás son puras fruslerías.
Ah, pero cuando el prólogo........
