Aliados convenientes, silencios cómplices
Hay hechos que, cuando se miran juntos, dejan de ser coincidencias y se convierten en patrón. Esta semana ocurrió uno de esos momentos en los que la política se desnuda sola, sin necesidad de interpretaciones forzadas.
El primero tiene nombre propio: Iván Cepeda. Su trayectoria política ha estado marcada, desde hace años, por una cercanía ideológica y política con las FARC que el país conoce bien. No es nuevo recordar los debates alrededor de los computadores de Raúl Reyes, incautados en la Operación Fénix y avalados por peritos internacionales, ni su defensa irrestricta de Jesús Santrich, incluso después de su fuga y su regreso a las armas. Esos hechos han sido discutidos, explicados y relativizados hasta el cansancio por el propio Cepeda y por quienes lo rodean.
Lo que sí resulta imposible de ignorar es lo ocurrido esta semana en Madrid. En un evento político internacional, sentado en la mesa principal junto a Cepeda, estuvo Enrique Santiago, abogado de las FARC en las negociaciones de La Habana y dirigente del Partido Comunista español. No se trata de una foto casual ni de un saludo protocolario: es una señal política clara. Quien aún se niegue a reconocer la cercanía real entre Iván Cepeda y el entramado político........
