Tremendista… o no
Una columna de humo tras un bombardeo en Teherán / Tasnim News Agency/ZUMA Press Wi / DPA
Estoy acojonada. Una parte de mí quiere pensar que en Europa estamos seguros y que hasta aquí no llegarán las bombas, pero otra parte sabe que la guerra está cerca, demasiado, y que las ansias de notoriedad de Donald Trump podemos pagarlas todos. Sí, nosotros incluidos. Y no estoy hablando del posible bloqueo comercial, que desde luego que tendría consecuencias negativas, si no de que se desencadene una guerra (casi) mundial.
Irán ya ha advertido hace días de que el conflicto llegará a Europa y al mundo entero (y de momento se ha acercado un poco más: Turquía, Chipre…), Israel ya no solo sigue con el genocidio en Gaza, ahora también ataca Líbano sin ningún tipo de pudor; y no nos olvidemos, por otra parte, que la invasión rusa de Ucrania sigue ahí.
El tablero internacional en estos momentos es muy complicado, hay múltiples intereses (sobre todo económicos) en juego y por desgracia tengo la sensación de que en algunos sectores se está tomando la situación un poco a coña. Esto no va de "irse solas y borrachas por Teherán", como dice Ayuso, sino de un "juego" muy mal calculado que trasciende la religión (o más bien la utiliza como excusa) y que realmente se traduce en dinero, petróleo, control territorial y dominio. Como en Venezuela, vaya, pero parece ser que ese ataque estaba algo más "controlado" y, desde luego, no es lo mismo meterse con Maduro que con Irán. ¡Si hasta Meloni ha dicho que no quieren entrar en guerra y que tampoco dejará a Estados Unidos usar sus bases para este fin!
Así que sí, con todo lo que está ocurriendo, la cantidad de países que están siendo atacados… y lo que nos queda… estoy acojonada. Igual soy demasiado tremendista, pero quizás no.
Suscríbete para seguir leyendo
