La ciencia de echar de menos |
Cerebro. / Crédito: Baylor College of Medicine.
Hay recuerdos que, si uno los analizara fríamente, probablemente no fueron para tanto. Fríos incómodos. Viajes eternos en un coche sin aire acondicionado. Pueblos con cuatro canales de televisión y una cobertura que iba y venía según el viento. Veranos llenos de mosquitos. Canciones que, escuchadas hoy por primera vez, quizá ni nos gustarían.
Y aun así los echamos de menos. Muchísimo, además. La nostalgia tiene algo curioso porque no funciona como un archivo objetivo del pasado. El cerebro no recuerda las cosas exactamente como ocurrieron. Las reconstruye. Y en esa reconstrucción suele quedarse con aquello que tenía más carga emocional, más significado o más sensación de pertenencia. Por eso a veces no echamos de menos el pasado en sí. Echamos de menos cómo nos sentíamos en........