¿Duraban más las cosas de antes? |
Coche SEAT 850 en la calle
Hay una frase que se escucha muchísimo. En talleres, cocinas, pueblos, sobremesas y garajes. "Antes las cosas duraban más". Y lo curioso es que, aunque a veces la nostalgia exagera bastante, en esto hay una parte de verdad.
No toda, claro. Tampoco hace falta idealizar el pasado. Los coches antiguos se averiaban más, consumían más y eran bastante menos seguros. Los frigoríficos hacían un ruido infernal y algunas lavadoras parecían despegar en el centrifugado. Pero aun así existía una sensación distinta. Los objetos parecían hechos para acompañar muchos años. Y eso tiene bastante física detrás.
Los materiales antiguos solían trabajar con márgenes enormes de seguridad. Más grosor, más metal, menos miniaturización y menos optimización extrema. Hoy casi todo está diseñado al límite justo de eficiencia, peso y coste. Antes no tanto.
Mi viejo SEAT 850, que todavía sigo teniendo, es un buen ejemplo. No era un prodigio tecnológico, ni mucho menos. Pero tenía una mecánica sorprendentemente sencilla. Uno abría el capó y entendía cosas.........