La voz que no nos confunde con nadie |
Retrato de Jesucristo
No era fácil comprender a Jesús. Ni en su momento ni ahora. Su voz de poeta va directa al corazón, para movilizarnos. Hoy nos cuesta vivir de sus metáforas: muchos desconocemos costumbres de rediles, pastores y ovejas. Además, nuestro espíritu está adormilado.
Pero alguna vez, calladamente, nos preguntamos: ¿Hay alguien que me conozca de verdad, no se aleje, y siga conmigo siempre? Jesús –dice este evangelio– va llamando por el nombre a sus ovejas. No en general; en singular. Por nuestro nombre. Sin considerarnos datos, algoritmos, perfiles... Eso, en cualquier época y lugar, es lo que más necesita una persona: que alguien sepa quién es, no solo qué hace o produce.
Jesús añade: "Yo soy la puerta". No el guardia que decide quién entra. La puerta........