Sin campo no hay país |
Sin campo no hay país. / Imagen generada por IA.
El sector agroalimentario español vuelve a estar en el centro de una tormenta perfecta. El encarecimiento de la energía, de los carburantes y de insumos esenciales como los fertilizantes, agravado por la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, está poniendo contra las cuerdas a miles de explotaciones agrarias y ganaderas. Y, sin embargo, la respuesta del Gobierno sigue siendo insuficiente.
El reciente Real Decreto-ley 7/2026 pretendía dar cobertura a esta situación. Pero lo cierto es que ha vuelto a incidir en un patrón propio del Sanchismo: medidas reactivas, limitadas en alcance y escasamente adaptadas a la realidad del sector. No se trata solo de cuánto se ayuda, sino de cómo y a quién.
Las ayudas aprobadas no compensan el incremento real de los costes de producción ni tienen en cuenta la enorme diversidad del sector: no es lo mismo una explotación extensiva que una intensiva, ni una producción cerealista que una ganadería altamente dependiente de insumos. Aplicar soluciones uniformes a problemas distintos solo conduce a una cosa: ineficacia.
A ello se........