Lo mejor está por llegar |
Varias personas con copas de vino blanco. / Archivo
Cerremos el año con optimismo. Aunque el verano fuera terrible – cuidamos ya solos de este bosque que nos cerca-, son muchos los motivos para encarar el futuro con una sonrisa. El pesimismo goza de un prestigio injustificado y hay que combatirlo como se combaten las plagas. A nadie le ha ido mejor convirtiéndose en un cínico y sólo del esfuerzo, aderezado con unas gotas de suerte, podemos esperar mejoras en nuestra vida y en el mundo que nos rodea.
Y en Zamora, motivos para el optimismo y presumir hay, desde luego. Somos una provincia -una región- plena de capital social, y eso se vio también durante los incendios. El sentido de lo comunitario, que ahora va volviendo poco a poco, nunca se perdió en nuestras relaciones. El "Efecto aldea" del que habla Susan Pinker se experimenta, capítulo a capítulo, en toda nuestra provincia. No hay más que ver como se siguen haciendo fiestas en numerosos pueblos de la provincia, como se mantienen vivas tradiciones soportadas por los vecinos sin apenas apoyo público y como los jóvenes siguen volviendo a honrar la tierra de sus mayores, verano tras verano. Como ocurre en muestras tierras al norte del Duero,........