Horror, rabia, dolor
Un miembros de las cuadrillas trabajando en el incendio de Arribes / J. N.
Hace quince días, escribí en estas páginas un artículo titulado "Con el alma en vilo". En él, trataba de recoger la angustia y el miedo que nos afligen en cuanto llega el verano y comienza la temida, y odiada, campaña de incendios. Aquellos terrores se han convertido en una catastrófica realidad. Esta vez le ha tocado a Sayago, a los Arribes del Duero, a los alrededores de Fermoselle. Conozco esa zona. Desde hace tiempo, vamos todos los años a la romería de "Los viriatos", a Fariza. Me son más que familiares pueblos como Zafara, Tudera, Badilla, Palazuelo, Argañín. En este último, estuve hace años a presentar mi libro "El llanto del trigo" y, en Fariza, presenté "Todas las muertes de El Sentenciao". Me encanta esa tierra, el carácter de sus gentes, el paisaje…¡Ay, el paisaje! Veo imágenes y ya no se parece en nada al que recuerdo y tengo siempre presente. Han ardido árboles, paneras, naves, casas, cortinas,........
