La vergüenza de callar |
Fachada de la sede del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo (Francia). / EFE
Cuando veo en televisión a esos personajes que están haciendo tanto daño a la humanidad, siento una profunda vergüenza. No pronunciaré sus nombres, por si los servicios de inteligencia controlan el texto que usted está leyendo y paso a formar parte de esa lista negra en la que acaban los ciudadanos que ellos llaman "indeseables". Por si alguien tiene alguna duda, lo escribiré claro y, si tuviera un altavoz, lo diría muy alto: quiero que se respeten los derechos humanos en cualquier lugar del mundo. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas, debe cumplirse a rajatabla. A veces olvidamos que esos treinta artículos no son meras sugerencias, sino el "cortafuegos" que la humanidad construyó tras los horrores de la Segunda Guerra........