El conquero inmortal
El conquero inmortal
Hay gestos que no pasan. Que no se disuelven en el aire del tiempo ni se consumen en la fugacidad de una procesión. Hay gestos que se quedan. Toro ha decidido que uno de los suyos —antiguo, humilde, incómodo— no vuelva a desaparecer entre la multitud. Y por eso ahora el conquero tiene cuerpo de bronce , altura de historia y silencio de siglos.
La inauguración de la estatua del conquero, en la plazuela de la Cofradía de Jesús Nazareno y la Soledad , no fue un acto más del calendario cultural. Fue una confesión pública: Toro reconoce en esta figura una de las claves más hondas de su Semana Santa y, quizá, de su conciencia colectiva. No es casual que el frío acompañara la mañana ni que el cielo dudara entre abrirse o permanecer encapotado. Tampoco lo es que todo comenzara con una corneta y un silencio por las víctimas del dolor reciente. La Semana Santa en Toro siempre empieza así: llamando y callando.
El conquero no es un figurante. Nunca lo fue. Tampoco un folclore simpático al que se tolera por costumbre. El........
