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China, orgullo y militarismo

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12.10.2019

Desde que, en 1949, Mao logró hacer triunfar la gran revolución, China se ha ido convirtiendo en una potencia de enorme importancia en el nuevo orden mundial. Nada se puede entender sin ella. Con una mano de obra inmensa, con un crecimiento industrial y económico imparable, la locomotora asiática parecía abocada a convertirse a liderar el comercial mundial. Y, sin embargo, las celebraciones por el 70º de la fundación del nuevo país, del 1 de octubre, el más longevo de los regímenes comunistas constituidos en el mundo, más que la propia URSS, está desvelando sus otras caras no tan agradables. Y ese punto caliente, contradictorio y peligrosamente hostil es Hong Kong. La antigua colonia británica se ha convertido en una fuente de disgustos. En un desafío al orden establecido, la negativa a verse silenciados como la disidencia o cualquier crítica al sistema. Tal resistencia ha acabado por provocar un incidente serio, el primer manifestante herido de bala por la policía... Las autoridades parece que hayan recibido una orden tajante: acallar tal desacato. Pero los hongkoneses no están dispuestos a ver cercenadas las libertades que han disfrutado hasta la fecha. Desde luego, la China comunista no está, ni ha estado nunca, para estas zarandajas, la revolución ha de seguir pese a quien pese.

Las celebraciones por el aniversario de la creación de la República Popular han sido antológicas. En la tristemente conocida plaza de Tiananmen (por la revolución estudiantil fallida de 1989), Xi Jinping, en nuevo gran........

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