Callejeando por la Historia: fin del primer milenio |
El fin del mundo parecía cerca. Se acercaba el final del primer milenio de la era cristiana y un caballo bermejo, ese al que fuera dado desterrar la paz de la tierra, parecía vagar sin freno sobre un mundo asolado por la peste y las más terribles hambrunas. Las ermitas se resquebrajaban, la gente cuerda enloquecía y un sinnúmero de prodigios nunca vistos aparecía por doquier.
Una noche varios peregrinos que caminaban a Santiago por rezar ante la tumba del apóstol llegaron al monasterio diciendo haber visto a la luna volverse de un color rojo como de sangre derramada y al sol tornarse negro como de pelo de cabra. Contaban, sobrecogidos, cómo habían sobrevivido a lluvias de granizo y fuego y alguno juró haber contemplado astros que caían del cielo ardiendo como teas. Era el preludio del fin, el final de los tiempos que anunciara Juan. No nos toca........