Geografía de la mentira

Geografía de la mentira

Si colocamos un mapa sobre la mesa y recorremos con el dedo los lugares donde Estados Unidos ha decidido intervenir, el dibujo que nos aparece no es aleatorio, sino que es una estrategia constante, que se repite con distintos nombres de países y justificaciones, además de tener consecuencias casi idénticas.

Cuando Estados Unidos actúa en otros países, el discurso se presenta como una cuestión moral, por la defensa de la democracia, la lucha contra el terrorismo, la protección de civiles o la prevención de amenazas graves. Sin embargo, si revisamos las intervenciones más relevantes de las últimas décadas, resulta legítimo preguntarse si esas justificaciones siempre se sostienen con los hechos o si, en muchos casos, han servido para legitimar decisiones geopolíticas complejas.

En Afganistán, la intervención iniciada en 2001 respondía a los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y a la presencia de Al Qaeda en el país. Sabemos que esta guerra se prolongó durante veinte años y terminaría con el regreso de los talibanes al poder. Este desenlace ha llevado a numerosos analistas a cuestionar la eficacia y los objetivos reales de una intervención tan prolongada.

Dos años más tarde, en el 2003 se produjo la invasión en Irak, justificándose oficialmente por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva. El caso de Saddam Hussein se........

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