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¿Cuándo dejamos de ser personas para el Sacyl de Toro?

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07.04.2026

CENTRO SALUD TORO / MARIA JESUS CACHAZO / LZA

Hablo por mi padre, José Andrés, pero también por cada abuelo y abuela de Toro. No escribo para desahogarme; escribo para dar la voz de alarma. Lo que está ocurriendo en el servicio de urgencias de nuestro Centro de Salud ha cruzado la línea de lo profesional para entrar en el terreno de lo inhumano.

Mi padre tiene 78 años, vive en una de nuestras residencias y depende de una sonda permanente. Quienes sepan lo que es un bloqueo de sonda, sabrán que hablamos de un dolor paralizante y un riesgo real de daño renal. Pues bien, ya hemos perdido la cuenta de las veces que el servicio de urgencias se ha negado a acudir.

La última vez fue el colmo de la indignidad: tuvimos que llamar a la Guardia Civil para que los médicos cumplieran con su deber.

¿Saben qué recibió mi padre a cambio? Gritos. Médicos que, en lugar de aliviar el dolor, se dedicaron a cuestionarlo y a soltarle a un hombre que apenas camina 30 pasos con andador que "la próxima vez tiene que ir él al centro". ¿En qué mundo viven ustedes? ¿Son conscientes de que tratan con seres humanos, no con números que les estorban en su turno?

Ya no es que no acuden, es que cuando lo hacen lo hacen ustedes cabreadas, enfadadas y añadiendo dolor emocional a quien ya se siente dolorido e indefenso!!!!

Pero el despropósito no acaba ahí. El pasado 2 de abril, festivo nacional, mi padre ardía en fiebre por una infección. La trabajadora de la residencia llamó decenas de veces. Silencio absoluto. Tuvo que ir físicamente al centro para que le dieran una excusa que hiela la sangre: "Se nos ha olvidado que hoy era festivo y no hemos derivado los teléfonos".

Mientras ellos "olvidaban" mirar el calendario, un hombre de 78 años esperaba una ayuda que nunca iba a llegar porque el sistema estaba, simplemente, apagado.

Lamentablemente constaté, ya en urgencias en Zamora, que más casos como el de mi padre se habían producido simultáneamente en Toro ese día, uno de ellos, en el box justo al lado de mi padre con consecuencias fatales para el pobre hombre.

Cuando llamé al centro de salud para pedir explicaciones me dijeron que eran conscientes pero no sabían, palabras textuales: quién la había cagado.

Toresanos, ¿cuántos de vosotros habéis escuchado estas frases al llamar a urgencias?:

"¿Y no puede venir él?"

"¿No podéis traerle en vuestro coche?"

"Llamad al 112, nosotros no podemos dejar esto solo..."

"¿Y si por ir allí desatiendo otra urgencia?"

Esa actitud quejumbrosa, esa desidia que te hace sentir que les molestas, que les interrumpes el sueño o el descanso, se ha convertido en el "protocolo" habitual. Ya lo avisó el sindicato CCOO el pasado 15 de marzo: el PAC de Toro está en una situación de desprotección grave. Lo que ellos denunciaron como un riesgo, mi padre lo ha sufrido como una condena: el abandono institucional.

¿Es esta la sanidad rural que pagamos? ¿Es aceptable que la Guardia Civil tenga que ser el "intermediario" para que un médico atienda a un anciano?

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Exijo responsabilidades inmediatas a la Gerencia de Asistencia Sanitaria de Zamora y al Sacyl. No pedimos privilegios. Pedimos que el teléfono funcione. Pedimos que el médico acuda. Pedimos, sencillamente, que dejen de tratarnos como una carga. La desidia no puede ser la medicina de Toro.

José Ángel, hijo de José Andrés y ciudadano indignado

problemas de sanidad en zamora


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